Viajemos solas, Viajemos por India...

#india , #Icha

Por Icha en 5 de Enero de 2017 a las 19:59


Cuando decidí viajar, siempre quise que  este viaje fuera un “viaje hacia el interior”, 

sentía la necesidad de volver a  conectar conmigo y pese a que el viaje comenzó en Australia,

 solo fue en India donde comencé a reencontrarme con esa parte de mí que tanto quería volver a ver.



No es un misterio que India es un país caótico, lleno de ruido, suciedad, y desorden… pero al mismo tiempo está lleno de vida, color, sabor y magia.

India es de esos lugares que te abrazan con nostalgia cuando te ven, la sonrisa de sus habitantes, la gratitud porque los visites, las miradas curiosas por saber quién eres y de dónde vienes hace que India sea inmensamente dulce dentro de ese caos visual que te recibe.

Cuando tomé la decisión de partir estaba en Tailandia, no sabía muy bien como comenzar a planificar el viaje, India es tan grande y todo lo que escuchaba o leía, me alejaba del plan inicial. De hecho, todo lo que leía me atemorizaba a vivir la experiencia sola, pero algo de mi decía, ¿Qué tan difícil puede ser?

Lo primero que hice fue averiguar sobre la visa, yo quería estar 25 días en India, por ende, la e-visa era perfecta para mí, esta visa es solo por 30 días. El valor es de 48 US. Y se puede hacer todo por Internet, solo necesitas escanear tu pasaporte (una foto desde el celular también sirve), una foto estilo pasaporte y una tarjeta para poder pagar la visa. Me contestaron en 2 días y ya, estaba todo listo. Ahora necesitaba buscar vuelos económicos desde Bangkok. Buscando vuelos encontré una aerolínea que se llama IndiGO y fue donde conseguí el mejor ticket.                                                     

La ruta era Bangkok - Calcuta - Nueva Delhi. 

Para ir a India, necesitas un pasaje de regreso ya comprado… por lo tanto te recomiendo hacer una reserva de un ticket o literalmente decidir el próximo destino con anterioridad. En mi caso, el próximo destino seria Israel, así que, con pasaje comprado para Tel Aviv, comencé el viaje.

Recuerdo que el avión estaba lleno de hombres y eso es algo normal en India, la población masculina es grande y normalmente están reunidos en grupo, esto muchas veces atemoriza, porque las miradas curiosas son intensas, pero con el tiempo comprendí que esta curiosidad se debe a que hay muchos rumores en torno a las turistas  (no se pierda los próximos post!).  



Ya instalada en el avión despegamos rumbo a Calcuta, después de un par de horas de viaje, aterrizamos en tierra india… al pasar por inmigración el policía me hizo muchas preguntas, pero a diferencia de otras partes, el quería saber cosas de mi país, luego de unos minutos de conversación, timbraron mi pasaporte y comenzó la Aventura, compré Te Chai (que amo!)… y me senté a observar la magia India, esa que sale en los reportajes… aparecieron las mujeres con sus Sari (vestimenta típica India), los anillos en los pies, el olor a especias, las túnicas naranjas, los turbantes de yogui y todo comenzó a conjugarse como en un collage, así fue como partí a Nueva Delhi, observando todo, contemplando esta nueva cultura de la cual no conocía mucho, pero que quería descubrir desde la esencia…

Al llegar a Nueva Delhi conseguí rupias en un cajero automático, negocié con un taxi (siempre es bueno regatear, no lo olvidé!) y por un precio bastante económico conseguí que me llevara a Ara Kashan Road. El viaje en Taxi fue una aventura, como no hay semáforos, la calle la comparten los autos, los tuk tuk, las bicicletas taxi, los animales y las personas… todos en un caos visual y auditivo que solo ellos entienden, y pese a que a simple vista todo es frenético, ellos se ordenan y funciona.



El sonido ambiental es de bocinas, gritos, y rezos, pero si logras aceptar y contemplar sin juicio, todo lo demás se vuelve dulce de explorar.


 La primera noche la pase en un Hotel, para luego buscar un Hostel donde dormir los próximos días, en Ara Kashan está Zostel, una cadena de hostel bastante ondera que hay en India, el segundo día con mochila en mano, me mudé a dormir ahí, el lugar es limpio, las personas son amables y las camas bastante cómodas, el precio es económico, muy recomendable si tienes presupuesto mochilero. lo malo… el Wifi no funciona bien (a menos que lo hayan arreglado), en caso de que todo siga igual, cerca de zostel hay un café que se llama Brownie, te compras un mango lassi y puedes disfrutar de las bondades del internet... aunque estamos en India, tenemos tanto por explorar y Nueva Delhi tiene tanto por hacer … 


Soy Icha, Chilena y esta es mi bitácora por India, acompáñame en los próximos post, y sigamos viajando juntas, hacia el interior …

Namaste! 



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